Existe una íntima relación entre
el Jyotish o astrología védica y el Yoga.
Ambas provienen de la misma fuente, de los Rishis, sabios o videntes
de la antigua India, y fueron no creadas por ellos, sino descubiertas
mediante revelación divina en profundos estados de meditación
y superconciencia mística. Si estudiamos los orígenes
del Jyotish veremos que su principal uso es para la evolución
espiritual y una ayuda hacia el autoconocimiento y el entendimiento
de las leyes divinas, y no meramente para satisfacer una curiosidad
sobre futuros eventos, ni para justificar la propia personalidad,
conceptos que erróneamente suelen asociarse a la astrología
en general y más aun en occidente.
El Jyotish es una herramienta para comprender
el karma personal y los “samskaras”, tendencias, o
patrones de pensamiento y conducta fuertemente arraigados en el
subconsciente, que actúan creando un condicionamiento,
una especie de programa mental que suele llevar a repetir la misma
actitud una y otra vez y que forman lo que llamamos la personalidad.
Pero este conocimiento en si sólo no es de mucha utilidad
si no tenemos una manera de poder cambiar sus efectos y eso es
el Yoga, considerado por los propios Rishis como el método
para trascender y liberarse de los efectos del karma.
Existe una parte del karma que no podemos cambiar, llamado el
“Prarabda” karma. Es como una flecha que ya ha sido
disparada y ya es tarde para cambiar su dirección. Es el
karma que ya está fructificando en ésta vida aunque
parte de él todavía no se haya manifestado. Pero
lo que si podemos cambiar, es la forma de reaccionar ante ese
karma, que es lo que está generando el karma futuro.
Los Planetas son llamados en sánscrito “Grahas”
que significa “aquello que agarra” o “que atrapa”
y actúan como fuerzas que condicionan la mente y los patrones
de energía en el cuerpo astral o sutil, manteniéndolos
fijos y difíciles de cambiar.
La disciplina por el cual los patrones mentales pueden cambiarse,
llegando a superar la fuerte atadura de los “Grahas”,
es el YOGA.
Existen varias técnicas o senderos dentro del Yoga que
actúan de manera diferente, siendo adecuadas para los diferentes
temperamentos y tendencias humanas, aunque todos llevan finalmente
al mismo resultado.
El Raja Yoga
El Raja Yoga consiste en la suspensión de todas las agitaciones
mentales o “vrittis”.
Esto es conseguido a través de una rigurosa autodisciplina
del pensamiento, desarrollando gradualmente la concentración
profunda, hasta alcanzar el completo silencio mental.
La dispersión del pensamiento es considerada la fuente
del sufrimiento.
En los Yoga Sutras de Patanjali, se indica: “angustia, depresión,
nerviosismo y respiración irregular son todos síntomas
de dispersión mental”. La concentración eleva
el nivel energético de la mente y lleva al silencio interior.
En este silencio interior, la verdadera naturaleza del Ser es
percibida y experimentada, destruyendo la ilusión de la
ignorancia y experimentando la perfecta paz y conocimiento.
Mientras la mente está activa y agitada, el individuo se
identifica con sus pensamientos, asumiendo un falso sentido del
yo, identificándose como un individuo separado del universo,
lo que crea el sentimiento de insatisfacción e infelicidad
y creando el karma futuro.
¿Cómo controlar y silenciar esta turbulenta mente?
Sin duda que la mente es difícil de controlar, pero puede
lograrse a través de una práctica contínua
y prolongada, acompañada de un desapego por el disfrute
de la experiencia sensorial.
Así como un atleta entrena su cuerpo y músculos
gradualmente, así la mente debe ser entrenada.
La mente es observada en todo momento para reconocer sus tendencias
o samskaras y estos son sustituidos por sus opuestos.
Por ejemplo, si observamos en la mente una tendencia al egoísmo,
podemos concentrarnos en la humildad, si vemos avaricia, entonces
en generosidad. Cada vez que vemos manifestarse el vritti del
egoísmo, en ese momento el vritti opuesto es cultivado
y desarrollado en la mente, una y otra vez, hasta que el samskara
del egoísmo es sustituido y cancelado por el samskara positivo
de la humildad y generosidad.
Cada vez que aparecen pensamientos negativos en la mente, deben
ser sustituidos conscientemente por sus opuestos, mediante una
perseverancia y firme voluntad.
De esta manera, los samskaras negativos se sustituyen y luego
se eliminan. Esta purificación de la mente acompañada
de restricciones y observancias éticas y morales, es la
base o cimiento para la meditación.
La principal práctica en el Raja Yoga es la meditación.
La mente tiene una tendencia o samskara de ir hacia fuera, hacia
los sentidos y la experiencia del mundo. La meditación
comienza recogiendo la mente de los sentidos hacia el interior
(pratyahara), luego desarrollando la concentración en un
solo pensamiento o idea (dharana) hasta que éste fluye
ininterrumpidamente sin perturbación (dhyana) y cuando
esta práctica es sostenida suficiente tiempo, los samskaras
son derrotados, sobreviniendo el estado superconsciente o Samadhi,
donde desaparece toda separación entre el individuo y el
todo, sujeto y objeto.
La meditación permite ubicarse en el mismo centro o Ser
interior, el refugio donde los efectos de los planetas y el karma
no llegan ni afectan.
Una de las técnicas de concentración más
poderosa y eficiente para controlar la mente, cambiar los samskaras
y destruir los efectos astrológicos adversos es el “Japa”
o la repetición mental de Mantras. El universo entero es
creado mediante el sonido o Verbo. La mente no es otra cosa que
sonido, solo que en una frecuencia superior o más sutil.
Los Grahas o planetas influyen en la mente y la energía
con sus propios sonidos o frecuencias vibratorias. Los mantras
son combinaciones de sílabas que corresponden a vibraciones
o sonidos específicos de los nadis y chakras (los canales
y centros de energía psíquica en el cuerpo astral),
actuando como llaves o códigos de acceso a una energía
y poder espiritual superior latente y adormecido en cada ser humano.
De acuerdo a la “frecuencia” o nivel vibratorio de
nuestra mente, es lo que atraemos a nuestra vida. Pensamientos
oscuros y pesimistas atraen otros pensamientos similares y situaciones
de desgracia y sufrimiento. Pensamientos de ira atraen la ira
de otros hacia uno y crean situaciones de violencia y destrucción.
Pensamientos luminosos de amor, paz y optimismo, atraen bendiciones
y bienestar.
A través de los mantras, las frecuencias vibratorias de
la propia mente pueden cambiarse, elevarse y de esa manera, cambiamos
también todo lo que atraemos a nuestra vida.
Existen diferentes tipos de Mantras, para obtener diferentes beneficios,
incluso cada planeta tiene su propio mantra, los cuales pueden
ser utilizados con propósitos específicos, para
armonizar su energía y propiciar su influencia positiva,
pero los mantras más poderosos son los llamados Moksha
Mantras, o nombres de Dios, quienes actúan sobre la raíz
misma de la mente, despertando la conciencia divina o de Dios.
Todas las energías planetarias actúan como servidores
o instrumentos de Dios. Invocar la energía divina es como
ir directo a la fuente, al rey o amo de los planetas, al creador
de la propia ley del karma y fuente de toda luz.
El Hatha Yoga
Existe una gran confusión en estos tiempos sobre lo que
es el Hatha Yoga, que suele asociarse a una mera disciplina del
cuerpo y desarrollo de la flexibilidad, llamándole erróneamente
yoga físico, mientras que eso es sólo una muy pequeña
parte de lo que éste es en realidad.
La palabra Hatha significa la unión de “Ha”
o energía solar, con “Tha” o energía
lunar, los dos polos de la energía cósmica universal.
El Hatha Yoga trata básicamente con el manejo y control
de la energía sutil o prana, con el propósito de
controlar la mente y alcanzar el Raja Yoga, o silencio mental
y estado superconciente.
En el Hatha Yoga Pradipika, tratado tradicional autoritativo de
Hatha Yoga, su autor, Yogi Swatmarama, declara que se enseña
y practica el Hatha Yoga con el objetivo de alcanzar el Raja Yoga
o control y silenciamiento mental.
Agrega que el Hatha Yoga es como un monasterio en el que se refugian
los que se ven afligidos por las 3 clases de “tapas”
o sufrimientos. Estos son: “adhiatmica”, el sufrimiento
físico o mental,
“adhidaivika”, el sufrimiento causado por las influencias
planetarias y “adhibhautika”, o el causado por elementos
de la naturaleza como tigres, serpientes, terremotos, inundaciones
etc.
En el Hatha Yoga, la energía psíquica es controlada
desde su manifestación más densa, el movimiento
del cuerpo físico, luego en un nivel más sutil que
es el movimiento de la respiración y luego en niveles más
sutiles aún como el movimiento de energía en el
cuerpo astral, los nadis y chakras, hasta lograr un control de
los elementos de la naturaleza, tierra, agua, fuego, etc, que
en su forma sutil constituyen la mente misma.
Las prácticas del Hatha Yoga comienzan con los Yamas y
Niyamas, normas morales y éticas, una purificación,
desintoxicación y control del cuerpo a través de
una dieta apropiada, Kriyas y Asanas, posturas que se mantienen
firmes y quietas durante cierto período de tiempo. Las
asanas proporcionan la salud, firmeza y fortaleza necesarias para
poder mantener el cuerpo quieto, relajado y controlado en las
técnicas siguientes, que son los Pranayamas, Bandas y Mudras,
controlando la respiración y dirigiendo el prana hacia
el canal central o Sushumna nadi (canal de energía correspondiente
con la medula espinal), despertando la Kundalini, el poder o energía
creadora del universo que yace dormida o potencial en el chakra
básico, y dirigiéndola hacia los chakras superiores
hasta lograr mantenerla fija en el Sahasrara Chakra, el centro
de conciencia divina. En este momento el estado de Samadhi o superconciencia
es logrado, junto con la aniquilación de todos los samskaras
logrando así la iluminación y liberación
del karma.
Existe una muy íntima relación entre el Hatha Yoga
y la astrología védica.
El universo entero o macrocosmos existe dentro de cada individuo
en su cuerpo astral o microcosmos.
Las energías del Sol y la Luna se manifiestan en cada individuo
como los dos polos del prana o energía vital, la inhalación
y la exhalación y forman los dos nadis (canales de energía)
principales que son: Ida (Lunar)situado a la izquierda del cuerpo
y conectado con la fosa nasal izquierda y Pingala (solar) situado
en el lado derecho y conectado con la fosa nasal derecha. De la
interacción de estas dos energías surge toda actividad
física y mental. Los desequilibrios planetarios en la carta
natal individual, causan una perturbación en el equilibrio
y flujo de esta energía, haciendo que una predomine excesivamente
sobre la otra, perturbando la salud física y el equilibrio
mental.
A través del control de la respiración, equilibrando
y regulando las energías de inhalación y exhalación,
y desbloqueando los nadis podemos neutralizar estas aflicciones.
Las influencias maléficas de planetas como Saturno, que
causan un bloqueo o constricción del prana y no lo dejan
fluir, o la de Marte, que afligido causa una sobre excitación,
inquietud y agitación del prana, pueden ser corregidos
a través de los diversos pranayamas.
Otro punto muy interesante es meditar en la relación de
Rahu y Ketu (los nodos de la luna) con el sushumna nadi y la Kundalini
Shakti. La historia mitológica describe a Rahu y Ketu como
un demonio en forma de serpiente que fue a beber el néctar
de la inmortalidad, sólo permitido a los Devas o seres
divinos. Al ser visto por el Sol y la Luna, éstos lo denunciaron
a Vishnu, quien lo corto en dos, pero al haber ya bebido el néctar
se transformó en inmortal y le fue concedida una función
en el cielo junto a los planetas, causando los eclipses de Sol
y Luna y haciendo a los seres enfrentar sus sombras y conflictos
de karmas no resueltos del pasado.
La serpiente representa la Kundalini Shakti o poder espiritual
latente. Cuando esta energía se encuentra desactivada o
desconectada por consecuencia de karmas previos, se dirige hacia
abajo, cerrando la entrada del sushumna y manifestándose
como la fuerza del deseo, que crea la dualidad en la mente y la
fuerza de atracción y repulsión. Pero cuando esta
dualidad es superada trabajando o pagando las deudas kármicas
previas y actuando desapegadamente sin deseos, Rahu y Ketu son
re unidos o conectados y se transforman en el poder que lleva
la conciencia y la energía creadora de regreso hacia su
fuente o Dios.
El Hatha Yoga Pradipika dice:
“La Kundalini Shakti, otorga la liberación a los
Yogis y la esclavitud a los ignorantes. Quien la conoce, conoce
el Yoga”(3/107)
La misma fuerza, cuando está adormecida o funcionando sólo
en los chakras inferiores es fuente de oscuridad, insatisfacción,
conflictos, dificultades y enfermedades, esclavizándonos
al karma, pero cuando es dirigida hacia los chakras superiores
mediante la purificación de la mente y los nadis y mediante
las técnicas del Yoga, otorga la iluminación y liberación
del karma.
La mitológica búsqueda de la serpiente por el néctar
de la inmortalidad aclara la motivación última de
ésta energía.
El Hatha Yoga Pradipika dice:
“(Cuando) el sushumna se convierte en el camino real para
el prana, la mente es apartada de los objetos, se burla la muerte.”
(3/3)
“Cuando el prana fluye en el sushumna y la mente se absorbe
en el vacío, el conocedor del Yoga, quien puede poner fin
a las variaciones de la mente, extirpa todos los karmas”
(4/12)
“El Sol y la Luna crean la división del día
y la noche. El sushumna consume el tiempo, esto es un secreto.”(4/17)
Mientras que todos los planetas van en una dirección (movimiento
directo), Rahu y Ketu lo hacen en dirección opuesta o retrógrada.
El movimiento hacia delante de los planetas puede ser visto como
el proceso de manifestación de las experiencias individuales
en el mundo objetivo, mientras que el movimiento retrógrado
de Rahu y Ketu nos dan una idea de que van en el sentido opuesto,
es decir, de la manifestación objetiva y material, de regreso
a su fuente, la conciencia pura o Dios. Esto es lo que la Kundalini
Shakti hace;
primero manifiesta el universo de la conciencia original a la
manifestación objetiva, quedando allí estática
en forma latente, hasta cuando es reactivada y comienza su camino
de regreso, chakra por chakra, de la conciencia material y objetiva,
hacia la conciencia absoluta o Dios.
Otro punto desafiante para el intelecto es el tema de la muerte.
Astrológicamente, el momento de la muerte está ya
determinado en el momento del nacimiento y es parte del prarabda
karma.
Sin embargo, la muerte sólo puede ocurrir por acción
del movimiento de prana en ida y pingala, lo que genera el tiempo
en la mente y permite a las fuerzas astrológicas actuar,
pero cuando el prana es retenido en el sushumna, se ‘burla
la muerte”, es decir, no es posible la muerte. Esta es considerada
la única manera de prolongar la longevidad más allá
de lo establecido por el prarabda karma y la explicación
de las historias de longevidad milenaria de algunos yogis o siddhas.
Sin embargo, ese no es el objetivo del Hatha yoga. La longevidad
sólo es interesante hasta extinguir el karma pasado por
completo y no como un fin en si mismo.
Es importante destacar que el Hatha Yoga debe ser aprendido de
un Maestro cualificado y no mediante libros.
El Bhakti Yoga
Bhakti significa devoción y amor a Dios.
El Bhakti Yoga significa una entrega total a Dios y a su voluntad.
Se establece una relación personal entre la persona y Dios,
a través de la oración, cantos, ceremonias de adoración
o rituales litúrgicos y un recuerdo y pensamiento constante
en El.
Es el camino más característico en mayoría
de las religiones tradicionales.
Los Yogis entienden que si bien Dios es uno, más allá
de toda dualidad y de toda limitación de forma, se manifiesta
en infinitas formas o nombres y cada individuo puede relacionarse
con él de manera diferente, percibirlo, concebirlo o experimentarlo
de un modo diferente. De la manera en que uno busca a Dios, de
esa manera Dios vendrá a uno.
Por eso el Bhakti Yoga no es una religión en si misma o
un dogma determinado, sino que reconoce a todas las religiones
y formas de fe como válidos si son practicadas con sinceridad
y conducentes a la unión con lo divino. Cada persona tiene
un relacionamiento diferente con Dios. No podemos imponer una
forma o nombre que sea aceptado por todos.
La esencia del Bhakti, más allá de la forma exterior
en que se practique, consiste en la apertura del corazón,
cultivo del sentimiento de amor cósmico, abandonando el
ego o voluntad individual y desarrollando la entrega y aceptación
de la voluntad divina.
Existen diferentes niveles de progreso en el Bhakti. El principiante,
sólo es capaz de ver o relacionarse con Dios con un nombre
determinado, en un templo determinado y mediante oraciones y rituales
preestablecidos por su sistema religioso.
A medida que se progresa en el Bhakti, Dios comienza a percibirse
en todas las formas, en todos los seres, en el propio interior
y en todo momento.
Los elementos más importantes en Bhakti son el amor y la
entrega. Al comienzo una persona solo es capaz de amar a unas
pocas personas, generalmente asociadas a la idea de “yo”
y “mío”. Uno dice: yo amo a mi Dios, mis padres,
mi esposa o mi esposo, mis hijos, mis amigos, mi perro, mi gato
etc.
El Bhakti consiste en expandir este amor hacia todos los seres,
percibiendo la manifestación de Dios y de la propia alma
en todos los seres y en toda la creación. No es un estado
emocional o romántico, ni teórico, sino una experiencia
que se va desarrollando gradualmente a través de la purificación
de la mente y el ego, que lleva al éxtasis místico.
La actitud del Bhakta o devoto frente a la vida y el mismo karma,
es de aceptación y entrega.
El bhakta no intenta cambiar la situación de la vida y
su karma, como en otras formas de Yoga, sino de aceptarla como
voluntad de Dios. El devoto reza: “Dios, que se haga tu
voluntad y no la mía”.
Sólo Dios sabe lo que es bueno para uno y lo que a veces
no nos gusta de nuestra vida, es lo que necesitamos experimentar
para progresar espiritualmente. Muchas veces las adversidades
en la vida son lo que despierta la búsqueda por una respuesta
y una necesidad de entender el propósito superior de la
vida.
Muchas personas descubren el verdadero amor y valor de la paz
interior luego de haber pasado por pruebas muy duras, pérdidas
de seres queridos o enfermedades.
Dios es realmente nuestra Alma y todo lo que ocurre es su voluntad
y su juego divino. Nuestra mente es finita y no es capaz de comprender
el plan divino y la inteligencia cósmica detrás
de todos los eventos.
La mente está bajo la influencia del principio llamado
“raga y dwesha” que significa atracción y repulsión.
Deseamos lo agradable y tememos lo desagradable, pero a veces
lo que empieza como placer termina en sufrimiento y viceversa.
Dios es el amo o rey de la creación y está más
allá de las leyes de la naturaleza e incluso de la misma
ley del karma.
Por eso, la devoción sincera es capaz de causar los llamados
“milagros”, es decir, cambiar algo que parece imposible
de entender para el limitado intelecto.
Las fuerzas de los planetas o Grahas están bajo el control
de la voluntad divina. Se dice que Dios siempre protege a quien
se refugia en él, (aunque su ayuda puede no ser de la forma
que uno lo espera).
Por lo tanto el devoto no teme al karma ni a los planetas.
“Dios mío, concédeme serenidad
para aceptar lo que no puedo cambiar;
Valor para cambiar lo que puedo;
Y sabiduría para reconocer la diferencia.” San Francisco de Asís
El Gñana Yoga
Es el camino del conocimiento o sabiduría. Es considerado
un camino difícil, que requiere un gran progreso previo
en los otros Yogas y un alto grado de despertar espiritual, logrado
a través de muchas vidas.
Gñana significa conocimiento, pero no un conocimiento de
objetos, sino el conocimiento del Ser, o la verdadera naturaleza
del Yo.
Este Yoga esta basado en la filosofía Vedanta, contenida
en la última parte de los Vedas llamadas Upanishads. Su
enseñanza es que la causa de todo el sufrimiento es la
ignorancia de la propia naturaleza y la identificación
errónea con el ego, la mente y el cuerpo.
Toda la experiencia de dualidad, sufrimiento y separación
entre el individuo y la felicidad, el todo, Dios o Brahman, es
debido a una ilusión creada por la propia mente en el estado
de ignorancia.
Somos ya la felicidad perfecta, declaran los Upanishads. Somos
el Alma o “Atman”, el Ser inmortal, uno con Dios,
infinitos y luminosos, sin embargo la ilusión mental nos
hace identificarnos con el cuerpo y con los pensamientos, los
que crean una personalidad o ego, que erróneamente identificamos
como el yo. Esta ilusión es llamada “Maya”,
y es muy difícil de superar.
La agitación de la mente crea como un velo, que impide
percibir la realidad.
Así como el sol siempre brilla aunque cuando esta nublado
no lo vemos, el Ser siempre brilla, aunque debido a la densa niebla
creada por la mente, no lo percibamos.
El cuerpo esta en constante cambio y transformación, también
todos los objetos físicos y la propia mente. Sin embargo
hay una realidad detrás, que no cambia. Una conciencia
o eterno testigo silencioso.
El Atman o Ser es siempre el mismo, aunque el cuerpo y la mente
cambien. El Ser es eterno. Ya existía antes del nacimiento
y seguirá existiendo después de la muerte del cuerpo.
Podemos observar como la personalidad puede cambiar completamente
en una persona. Simplemente la personalidad de una persona cuando
es niño en diferente a cuando es un adolescente o cuando
es anciano, sin embargo sabemos que el ser es el mismo.
Todos los procesos de nacimiento, crecimiento, cambio, decadencia
y muerte afectan solo al cuerpo y no al Ser. Todo el sufrimiento
se genera al identificar erróneamente lo cambiante y pasajero
con el Ser.
Intuimos que existe la felicidad, ya que ésta es nuestra
naturaleza esencial, pero debido a la ignorancia e ilusión,
buscamos la felicidad en el exterior, en lo que podemos percibir
con nuestros sentidos, y esa felicidad nunca llega. Pensamos que
si poseyéramos todo lo que deseamos seríamos felices,
pero aun logrando esa posesión la felicidad no llega y
siempre parece que falta algo, generando más y más
deseos, lo cual es la causa del karma y del enredo del alma en
el mundo material y su sufrimiento.
El Gñana yoga consiste en reconocer este juego e ilusión
de la mente, y meditar en el Ser interno.
Los principales medios para hacerlo se llaman “Viveka”
y “Vairagya”.
Viveka significa discernimiento o discriminación entre
lo real e irreal o ilusorio, entre el Ser y el ego, entre lo permanente
y lo pasajero. Es un entrenamiento del intelecto, que esta atento
reconociendo constantemente los juegos del ego y la Maya.
Vayragya significa desapego o desapasionamiento y consiste en
reconocer la existencia efímera de todo lo percibido por
los sentidos, la renuncia a los deseos y a intentar obtener la
felicidad de ellos.
El Gñani es aquel, que a través de este discernimiento
y desapego, ha alcanzado la ecuanimidad y perfecta paz mental.
Su mente ya no es perturbada por los pares de opuestos, como:
calor y frío, atracción y repulsión, agradable
y desagradable, ganancia o pérdida, alabanza o crítica,
etc.
El Gñani esta siempre satisfecho en el Ser interno, bebiendo
la dicha del alma y su naturaleza divina, y no tiene deseos, por
lo cual cesa de generar karma y se libera del ciclo de nacimientos
y muertes.
El Gñani es como un actor que ejecuta su papel en la obra
de esta vida, pero permanece siempre conciente de que es solo
un papel temporal y no se identifica con su personaje.
El Gñana Yoga es una meditación constante en el
Atman y su naturaleza pacífica, eterna y luminosa.
El Alma o Atman no es afectado por la ley del Karma ni por los
planetas. Estos solo operan en los cuerpos físico, astral
y causal, pero no en el Atman. El Ser no actúa, sino que
es siempre el testigo silencioso. Es el ego el que se siente el
hacedor y se enreda en el karma.
He aquí una descripción del Bhagavad Guita:
“El Yo no ha nacido ni muere nunca. Cuando llega a ser,
ya nunca deja de existir. Es no-nacido, eterno, inmutable y antiguo.
No muere cuando matan al cuerpo.”
“Igual que un hombre desecha la ropa gastada y se pone una
nueva, el YO encarnado desecha los cuerpos gastados y entra en
otros nuevos.”
“Las armas no lo cortan, el fuego no lo quema, el agua no
lo moja, el viento no lo seca.
Este YO (Atman) no puede ser cortado, quemado, mojado ni secado.
Es eterno, omnipenetrante, firme, antiguo e inmóvil.
“Se dice que este YO es inmanifiestado, impensable e inmutable.
Por eso, sabiendo esto, no debes entristecerte.” (cap 2/
20-25)
El Karma Yoga
Karma yoga es el yoga de la acción.
En el Bhagavad Guita el Yoga es definido como : “destreza
en la acción”.
Toda acción genera una reacción. La reacción
o Karma generado por la acción depende de la intención
que la motiva. Dos personas pueden estar haciendo la misma acción
externamente, pero con intenciones muy distintas. Por ejemplo
dos personas van a ayudar a una tercera. La primera lo hace simplemente
para ayudar a aliviar su sufrimiento mientras que la segunda lo
hace para esperar recibir un favor a cambio, o para que otros
lo vean como bueno. Obviamente, la reacción generada será
diferente.
El Karma Yoga consiste en la acción o servicio desinteresado.
Cada acción hecha con una expectativa nos ata a tener que
cosechar una reacción, la cual nos lleva a la vez a generar
nuevas acciones y esto nos enreda en el circulo vicioso del karma.
Todos debemos actuar. Sin ejecutar ninguna acción no es
posible ni la supervivencia del cuerpo físico.
Como hacer entonces para liberarnos del circulo del Karma su atadura?
La clave consiste en ejecutar la acción como un deber a
cumplir, pero sin expectativas por sus resultados.
Cada persona, de acuerdo a un karma previo, tiene un Swadharma,
un deber que hacer (que puede verse en la carta natal), un servicio
que brindar al mundo y un sacrificio que hacer por los demás.
Existe un deber para cada uno de acuerdo a su trabajo, hay un
deber de padre, de hijo, de ciudadano, etc. y de actuar con justicia
y rectitud frente a las situaciones inesperadas que se presenten.
Cumpliendo el propio deber con lo mejor de la propia capacidad
y sin esperar ninguna recompensa ni resultado, es como se agota
o termina el karma pasado sin generar karma futuro.
Esta forma de acción trae automáticamente la paz
mental.
El gran obstáculo para la autorrealización espiritual,
es el Ego o egoísmo. Siempre estamos actuando pensando
en que recompensa o ganancia vamos a recibir a cambio. El ego
siempre quiere tomar para sí mismo en vez de dar. Esta
actitud inconscientemente genera el sentimiento de separación
de los demás y del universo entero, dejando un sentimiento
de insatisfacción, contracción y limitación
mental, aislamiento, miedos y vacío interior. El egoísmo
es como un gran velo que con su densa energía cubre y oculta
la luz interior del Alma.
En cambio al ejecutar acciones de servicio a los demás
y al universo sin expectativas de ganancia, la mente se expande
y el ego se desvanece desvelando la luz interior.
El alma o Atman se haya presente en todos los seres y la entera
creación. Sirviendo a otros reconocemos nuestra presencia
y la presencia de Dios en todos los seres, expandiendo la conciencia
y realizando a Dios.
Llega un momento en el que servir otorga mas satisfacción
que recibir.
El servicio desinteresado es una de las formas mas efectivas de
superar las limitaciones e impurezas del ego, y un factor necesario
para todo progreso espiritual.
El Karma Yoga se combina eficientemente con el Bhakti Yoga cuando
se ejecuta la acción como un servicio a Dios, reconociéndolo
en todos los seres y se le ofrecen los resultados.
También con el Gñana Yoga, cuando se ejecutan las
acciones sin deseos personales, sintiéndose como un instrumento
y no como el hacedor. El Atman nunca actúa, permaneciendo
siempre como el testigo silencioso.